Mi nombre es María Gutiérrez, y no tolero las malas películas. Aunque para ser sincera, creo que no existen las malas películas, sino la falta de ilusión en su realización. La originalidad y la creatividad son los ingredientes que toda buena historia debe contener. Por eso, afirmo y defiendo, que solo existe una forma de hacer cine: con pasión. De ahí viene que mi director favorito sea el hijo bastardo de Hollywood por excelencia, genio e hiperactivo, talentoso, descarado, provocador, auténtico, innovador y siempre irrepetible, Quentin Tarantino. Él es uno de los pocos directores que crea la historia, directamente desde su loco imaginario a la pantalla, y lo hace de manera artesanal, con actores y un guión como elemento principal. Desde este blog, y compartiendo dicha pasión por el cine, comentaré sin piedad y siempre sincera, cualquier aspecto relacionado con el mundo del celuloide, con toda la ilusión posible, pero “Sin Perdón” cuando sea necesario.
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